»Cuando yo ví tanta gente
»que en torno á todos seguía,
»temí el seguro no fuese
»el robo de las Sabinas.
»Mandé sentar á los jueces
»y yo tomando mi silla,
»sosegado el alboroto,
»fué de mí esta razón dicha:
»Condes, las fijas del Cid
»por vos sin causa ofendidas