al cual mucho yo quería.
Que supiera que mi cuerpo
tan poco durar había,
en verdad vos digo yo;
que ya el fin es de mi vida.
Treinta días, que no más,
mi cuerpo el alma ternía;
siete noches han pasado
que visiones me seguían;
Diego Laínez mi padre,
al cual mucho yo quería.
Que supiera que mi cuerpo
tan poco durar había,
en verdad vos digo yo;
que ya el fin es de mi vida.
Treinta días, que no más,
mi cuerpo el alma ternía;
siete noches han pasado
que visiones me seguían;
Diego Laínez mi padre,