sin que nadie vos lo impida.
XCVII
La que á nadie no perdona,
á reyes ni á ricos homes,
á mí, fincado en Valencia,
llegó á mi puerta y llamóme;
y fallándome dispuesto
sin que nadie vos lo impida.
La que á nadie no perdona,
á reyes ni á ricos homes,
á mí, fincado en Valencia,
llegó á mi puerta y llamóme;
y fallándome dispuesto