como si vivo estuviera:

—¡Oh amparo de los cristianos!

¡rayo del cielo en la tierra!

¡azote de la morisma!

¡de la fe de Dios defensa!

¿No sois aquel que jamás

os vieron la espalda vuelta

los disfrazados amigos

que causaron vuestra ausencia?

¿No sois el que, desterrado