D’esta guisa le aprestaron,

y cuando aprestado estuvo

pavor les dió de miralle,

¡tal se muestra de sañudo!

Trujeron pues á Babieca

y en mirándole se puso

tan triste, como si fuera

más razonable que bruto.

Atáronle á los arzones

fuertemente por los muslos