Quiero yo asirle d’ella

y tomarla en la mi mano;

que pues aquí yace muerto,

por él no será excusado;

yo quiero ver qué fará,

si me pondrá algún espanto.—

Tendió la mano el judío

para hacer lo que ha pensado,

y antes que á la barba llegue,

el buen Cid había empuñado