á quien hablaban los santos
y le acompañaban siempre,
y le alcanzaron de Dios
que vencido no se viese!
Á vos y ante vos consagro,
como á quien tan bien se deben,
estos despojos de guerra
y en vuestro templo se cuelguen.—
Y en diciendo estas razones,
mandó que los presos suelten,