En los tres reinos del Quiché, Cakchiquel y Sutojil, se observaban todas esas penas, que seguramente eran bárbaras; pero no lo eran menos las que establecían los antiguos códigos de España y otras naciones europeas, cuya civilización estaba indudablemente mucho más avanzada.

En lo que tocaba al parentesco, dice el interesante informe que el oidor de la Real Audiencia de Guatemala, Licenciado Don Diego García dirigió al rey de España——tenían un árbol pintado, y en él siete ramas, que significaban siete grados de parentesco[69]. "En estos grados no se podía casar nadie, y esto se entendía por línea recta, sino fuese que alguno hubiese fecho algún gran fecho en armas, y había de ser del tercer grado afuera. Por línea trasversa, tenía otro árbol con cuatro ramas, que significaban el cuarto grado; en estos no se podía casar nadie.

Fuera de otras leyes que los indios tenían en toda esta provincia, reputaban los de esta nación por inviolables las siguientes[70]:

Cualquiera que menospreciaba los sacrificios de sus ídolos, ó sus ritos, moría por ello.

Cualquiera que se echaba con mujer ajena, moría por ello.

Cualquiera que tenía cuenta carnal con pariente en los grados susodichos, morían por ello ambos.

Cualquiera que hablaba con alguna mujer, ó le hacía señas, si era casada, le desterraban de su pueblo y quitaban sus bienes.

Cualquiera que se echaba con esclava ajena, le hacían esclavo, si no fuese que á la tal persona le perdonase el Papa, por servicios que hubiese fecho en la guerra.

Cualquiera que hurtaba, como fuese grave, moría por ello.

Cualquiera que forzaba doncella, le sacrificaban por ello.