CAPITULO VIII.
Parten los Españoles de Cholúla: ofreceseles nueva dificultad en la montaña de Chalco; y Motezuma procura detenerlos por medio de sus nigrománticos.
Ibase acercando el plazo de la jornada, y algunos Zempoales de los que militaban en el exército (temiesen el empeño de pasar á la corte de Motezuma, ó pudiese mas que su reputacion el amor de la patria) pidieron licencia para retirarse á sus casas. Concediósela Cortés sin dificultad, agradeciéndoles mucho lo bien que le habian asistido; y con esta ocasion envió algunas alhajas de presente al Cacique de Zempoala, encargándole de nuevo los Españoles que dexó en su distrito sobre la fé de su amistad y confederacion.
Escribió tambien á Juan de Escalante, ordenándole con particular instancia, que procuráse remitirle alguna cantidad de harina para las hostias, y vino para las Misas, cuya provision se iba estrechando, y cuya falta sería de gran desconsuelo suyo y de toda su gente. Dióle noticia por menor de los progresos de su jornada, para que estuviese de buen ánimo, y asistiese con mayor cuidado á la fortaleza de la Vera Cruz, tratando de ponerla en defensa, no ménos por su propia seguridad, que por lo que se debia rezelar de Diego Velazquez: cuya natural inquietud y desconfianza no dexaba de hacer algun ruido entre los demas cuidados.
Llegaron á esta sazon nuevos Embaxadores de Motezuma, que, con noticia ya de todo el suceso de Cholúla, trató de sincerarse con los Españoles, dando las gracias á Cortés de que hubiese castigado aquella sedicion. Ponderaron frivolamente la indignacion y el sentimiento de su Rey, cuyo artificio se reduxo á infamar con el nombre de traydores á los mismos que le habian obedecido en la traycion. Vino dorada esta noticia con otro presente de igual riqueza y ostentacion; y segun lo que sucedió despues, no dexó de tener mayor designio la embaxada: porque miró tambien al intento de poner en nueva seguridad á Cortés, para que marcháse ménos rezeloso, y se dexáse llevar á otra zelada que le tenian prevenida en el camino.
Executóse finalmente la marcha despues de catorce dias que ocuparon los accidentes referidos: y la primera noche se aquarteló el exército en un village de la jurisdiccion de Guajozingo, donde acudieron luego los principales de aquel gobierno, y de otras poblaciones vecinas con bastante provision de bastimentos, y algunos presentes de poco valor, bastantes para conocer el afecto con que aguardaban á los Españoles. Halló Cortés entre aquella gente las mismas quejas de Motezuma que se oyeron en las provincias mas distantes; y no le pesó de que durasen aquellos humores tan cerca del corazon, pareciéndole que no podia ser muy poderoso un Príncipe con tantas señas de tirano, á quien faltaba en el amor de sus vasallos el mayor presidio de los Reyes.
El dia siguiente se prosiguió la marcha por una sierra muy aspera, que se comunicaba, mas ó ménos eminente, con la montaña del volcan. Iba cuidadoso Cortés; porque uno de los Caciques de Guajozingo le dixo, al partir, que no se fiáse de los Mexicanos, porque tenian emboscada mucha gente de la otra parte de la cumbre, y habian cegado con grandes piedras y árboles cortados el camino real que baxa desde lo alto á la provincia de Chalco, abriendo el paso, y facilitando el principio de la cuesta por el parage ménos penetrable, donde habian aumentado los precipicios naturales con algunas cortaduras hechas á la mano, para dexar que se fuese poco á poco empeñando su exército en la dificultad, y cargarle de improviso quando no se pudiesen revolver los caballos, ni afirmar el pie los soldados. Fuése venciendo la cumbre, no sin alguna fatiga de la gente, porque nevaba con viento destemplado; y en lo mas alto se hallaron poco distantes los dos caminos con las mismas señas que se traían, el uno encubierto y embarazado, y el otro fácil á la vista, y recien aderezado. Reconociólos Hernan Cortés; y aunque se irritó de hallar verificada la noticia de aquella traycion, estuvo tan en sí, que, sin hacer ruido, ni mostrar sentimiento, preguntó á los Embaxadores de Motezuma que marchaban cerca de su persona:
"Por qué razon estaban así aquellos dos caminos."