Don Nuño y Don Lope
Lope. Como decía, lo que más me ha admirado de todo ello, y lo que a vos sin duda también os sorprenderá, es la voz que corre de que el que acaudillaba a los rebeldes en la entrada del castillo era un difunto.
Nuño. ¡Don Lope!
Lope. ¿No adivináis quién sea?
Nuño. Yo... no conozco fantasmas.
Lope. Pues bien le conocíais, y le odiabais muy particularmente.
Nuño. ¿Quién?
Lope. El trovador.
Nuño. ¿Manrique! ¿No se encontró su cadáver en el combate de Velilla?
Lope. Así se dijo, aunque ninguno le conocía por su persona.