Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de Abril.
Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
—recordé,—yo he maldecido
mi juventud sin amor.
Hoy, en mitad de la vida,
me he parado a meditar...
¡Juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar!