le hieren y acongojan fortuna y malandanza.

El numen de estos campos es sanguinario y fiero;

al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,

veréis agigantarse la forma de un arquero,

la forma de un inmenso centauro flechador.

Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta

—no fué por estos campos el bíblico jardín:—

son tierras para el águila, un trozo de planeta

por donde cruza errante la sombra de Caín.