entre plomizos peñascales, siembran

el sueño alegre de infantil Arcadia.

En los chopos lejanos del camino

parecen humear las yertas ramas

como un glauco vapor—las nuevas hojas,—

y en las quiebras de valles y barrancas

blanquean los zarzales florecidos

y brotan las vïolas perfumadas.


III