entre plomizos peñascales, siembran
el sueño alegre de infantil Arcadia.
En los chopos lejanos del camino
parecen humear las yertas ramas
como un glauco vapor—las nuevas hojas,—
y en las quiebras de valles y barrancas
blanquean los zarzales florecidos
y brotan las vïolas perfumadas.