Alvargonzález ya tiene
la adusta frente arrugada;
por la barba le platea
el bozo azul de la cara.
Una mañana de otoño
salió solo de su casa;
no llevaba sus lebreles,
agudos canes de caza.
Iba triste y pensativo
por la alameda dorada;
Alvargonzález ya tiene
la adusta frente arrugada;
por la barba le platea
el bozo azul de la cara.
Una mañana de otoño
salió solo de su casa;
no llevaba sus lebreles,
agudos canes de caza.
Iba triste y pensativo
por la alameda dorada;