de pinar, y hay que apurarlas

antes que la noche venga.

Dos hijos del campo, hechos

a quebradas y asperezas,

porque recuerdan un día,

la tarde en el monte tiemblan.

Allá en lo espeso del bosque

otra vez la copla suena:

“La tierra de Alvargonzález

se colmará de riqueza,