y bajando por el puerto

de Santa Inés a Vinuesa.

—Mala tierra y peor camino.

Te juro que no quisiera

verlos otra vez. Cerremos

los tratos en Covaleda,

hagamos noche, y, al alba,

volvámonos a la aldea

por este valle: que, a veces,

quien piensa atajar, rodea.