El agua en sombra pasaba tan melancólicamente

bajo los arcos del puente,

como si al pasar dijera:

“Apenas desamarrada

la pobre barca, viajero, del árbol de la ribera,

se canta: no somos nada.

Donde acaba el pobre río, la inmensa mar nos espera.”

Bajo los ojos del puente pasaba el agua sombría.

(Yo pensaba: ¡el alma mía!)

Y me detuve un momento,