I
La casa de Alvargonzález
era una casona vieja
con cuatro estrechas ventanas,
separada de la aldea
cien pasos, y entre dos olmos
que, gigantes centinelas,
sombra le dan en verano,
y en el otoño, hojas secas.
La casa de Alvargonzález
era una casona vieja
con cuatro estrechas ventanas,
separada de la aldea
cien pasos, y entre dos olmos
que, gigantes centinelas,
sombra le dan en verano,
y en el otoño, hojas secas.