Era una estancia olvidada,

donde hoy Miguel se aposenta.

Y era allí donde los padres

veían en primavera

el huerto en flor, y en el cielo

de Mayo, azul, la cigüeña

—cuando las rosas se abren

y los zarzales blanquean,—

que enseñaba a sus hijuelos

a usar de las alas lentas.