frío sudor le bañaba
el rostro.
Por el Oriente
la Luna llena, manchada
de un arrebol purpurino,
lucía tras de la tapia
del huerto.
Miguel tenía
la sangre de horror helada.
La azada que hundió en la tierra,
frío sudor le bañaba
el rostro.
Por el Oriente
la Luna llena, manchada
de un arrebol purpurino,
lucía tras de la tapia
del huerto.
Miguel tenía
la sangre de horror helada.
La azada que hundió en la tierra,