¿Para qué llamar caminos

a los surcos del azar?...

Todo el que camina, anda

como Jesús sobre el mar.

II

A quien nos justifica nuestra desconfianza

llamamos enemigo, ladrón de una esperanza.

Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía

que dió a cascar al diente de la sabiduría.

III