cerca del corazón la hoja de acero.
Tiene el aliento de una estirpe fuerte
que soñó más allá de sus hogares,
y que el oro buscó tras de los mares.
Él señala la gloria tras la muerte.
Quiere ser fundador, y dice: “Creo;
Dios, y adelante el ánima española...”
Y es tan bueno y mejor que fué Loyola:
sabe a Jesús y escupe al fariseo.
1905