que ven y no preguntan cuando miran,
los vuestros claros; vuestros ojos tienen
la buena luz tranquila,
la buena luz del mundo en flor, que he visto
desde los brazos de mi madre un día.”
VI
Llamó a mi corazón un claro día,
con un perfume de jazmín, el viento.
—A cambio de este aroma,