pero recuerdo y, recordando, digo:
—Sí; yo era niño, y tú mi compañera.
XVI
Y no es verdad, dolor, yo te conozco;
tú eres nostalgia de la vida buena
y soledad de corazón sombrío,
de barco sin naufragio y sin estrella.
Como perro olvidado, que no tiene
huella ni olfato y yerra