¡Ay de quien bebe y, saciada
la sed, desprecia la vida:
moneda al tahur prestada
que sea al azar rendida!
¡Del iluso que suspira
bajo el orden soberano,
y del que sueña la lira
pitagórica en su mano!
¡Ay del noble peregrino
que se para a meditar,
¡Ay de quien bebe y, saciada
la sed, desprecia la vida:
moneda al tahur prestada
que sea al azar rendida!
¡Del iluso que suspira
bajo el orden soberano,
y del que sueña la lira
pitagórica en su mano!
¡Ay del noble peregrino
que se para a meditar,