ALGUNAS ERRATAS

PÁGINADICEDEBE DECIR
70[variolaban]bariolaban
94[habitual]usual
164[segundo]segundón

ANTONIO MACHADO

Misterioso y silencioso
Iba una y otra vez.
Su mirada era tan profunda
Que apenas se podía ver.
Cuando hablaba tenía un dejo
de timidez y de altivez.
Y la luz de sus pensamientos
Casi siempre se veía arder.
Era luminoso y profundo
Como era hombre de buena fe.
Fuera pastor de mil leones
Y de corderos a la vez.
Conduciría tempestades
O traería un panal de miel.
Las maravillas de la vida
Y del amor y del placer,
Cantaba en versos profundos
Cuyo secreto era de él.
Montado en un raro Pegaso,
Un día al imposible fué.
Ruego por Antonio a mis dioses,
Ellos le salven siempre. Amén.

Rubén Darío.

1905

ÍNDICE

Págs.
Antonio Machado, por Rubén Darío[7]
SOLEDADES
I. El viajero[11]
II. He andado muchos caminos[13]
III. La plaza y los naranjos encendidos[14]
IV. En el entierro de un amigo[15]
V. Recuerdo infantil[17]
VI. Fué una clara tarde, triste y soñolienta[18]
VII. El limonero lánguido suspende[20]
VIII. Yo escucho los cantos[22]
IX. Orillas del Duero[24]
X. A la desierta plaza[25]
XI. Yo voy soñando caminos[26]
XII. Amada, el aura dice[27]
XIII. Hacia un ocaso radiante[28]
XIV. Cante hondo[31]
XV. La calle en sombra[32]
XVI. Siempre fugitiva y siempre[33]
XVII. Horizonte[33]
XVIII. El poeta[34]
XIX. ¡Verdes jardinillos![37]
DEL CAMINO
XX. Preludio[38]
XXI. Daba el reloj las doce... y eran doce[39]
XXII. Sobre la tierra amarga[40]
XXIII. En la desnuda tierra del camino[40]
XXIV. El sol es un globo de fuego[41]
XXV. ¡Tenue rumor de túnicas que pasan![42]
XXVI. ¡Oh, figuras del atrio, más humildes![42]
XXVII. La tarde todavía43
XXVIII. Crear fiestas de amores[44]
XXIX. Arde en tus ojos un misterio, virgen[45]
XXX. Algunos lienzos del recuerdo tienen[45]
XXXI. Crece en la plaza en sombra[46]
XXXII. Las ascuas de un crepúsculo morado[47]
XXXIII. ¿Mi amor?... ¿recuerdas, dime?[47]
XXXIV. Me dijo un alba de la primavera.[48]
XXXV. Al borde del sendero un día nos sentamos[49]
XXXVI. Es una forma juvenil que un día[48]
XXXVII. ¡Oh!, dime, noche amiga, amada vieja[50]
CANCIONES Y COPLAS
XXXVIII. Abril florecía[51]
XXXIX. De la vida[54]
XL. Inventario galante[56]
XLI. Me dijo una tarde[58]
XLII. La vida hoy tiene ritmo[60]
XLIII. Era una mañana y abril sonreía[61]
XLIV. El casco roído y verdoso[62]
XLV. El sueño bajo el sol que aturde y ciega[63]
HUMORISMOS, FANTASÍAS, APUNTES
XLVI. Los grandes inventos: la noria[65]
XLVII. El cadalso[66]
XLVIII. Las moscas[67]
XLIX. Elegía de un madrigal[69]
L. Acaso[70]
LI. Jardín[71]
LII. Fantasía de una noche de abril[72]
LIII. A un naranjo y a un limonero[76]
LIV. Los sueños malos[77]
LV. Hastío[78]
LVI. Sonaba el reloj la una[79]
LVII. Consejos[80]
LVIII. Moneda que está en la mano[80]
LIX. Glosa[80]
LX. Anoche cuando dormía[81]
LXI. ¿Mi corazón se ha dormido?[82]
GALERÍAS
Introducción[83]
LXII. Desgarrada la nube[85]
LXIII. Y era el demonio de mi sueño, el ángel[86]
LXIV. Desde el umbral de un sueño me llamaron[87]
LXV. Sueño infantil[87]
LXVI. Si yo fuera un poeta[89]
LXVII. Llamó a mi corazón, un claro día[89]
LXVIII. Hoy buscarás en vano[90]
LXXI. Y nada importa ya que el vino de oro[90]
LXX. ¡Tocados de otros días![91]
LXXI. La casa tan querida[92]
LXXII. Ante el pálido lienzo de la tarde[92]
LXXIII. Tarde tranquila, casi[93]
LXXIV. Yo, como anacreonte[93]
LXXV. ¡Oh, tarde luminosa![94]
LXXVI. Es una tarde cenicienta y mustia[94]
LXXVII. Y no es verdad, dolor, yo te conozco[95]
LXXVIII. ¿Y ha de morir contigo el mundo mago?[96]
LXXIX. Desnuda está la tierra[96]
LXXX. Campo[97]
LXXXI. A un viejo y distinguido señor[98]
LXXXII. Los sueños[99]
LXXXIII. Guitarra del mesón que hoy suenas jota[99]
LXXXIV. El rojo sol de un sueño en el oriente asoma[100]
LXXXV. La primavera besaba[101]
LXXXVI. Eran ayer mis dolores[102]
LXXXVII. Renacimiento[103]
LXXXVIII. Tal vez la mano, en sueños[104]
LXXXIX. Y podrás conocerte recordando[104]
XC. Los árboles conservan[105]
XCI. Húmedo está, bajo el laurel, el banco[105]
VARIA
XCII. Caballitos[106]
XCIII. Ruidos[107]
XCIV. Pesadilla[108]
XCV. De la vida[108]
XCVI. Sol de invierno[110]
XCVII. Retrato[111]
XCVIII. A orillas del Duero[113]
XCIX. Por tierras de España[116]
C. El hospicio[118]
CI. El dios ibero[119]
CII. Orillas del Duero[122]
CIII. Las encinas[124]
CIV. Caminos[130]
CV. En abril, las aguas mil[130]
CVI. Un loco[132]
CVII. Fantasía iconográfica[134]
CVIII. Un criminal[135]
CIX. Amanecer de otoño[137]
CX. En tren[138]
CXI. Noche de verano[140]
CXII. Pascua de resurrección[141]
CXIII. Campos de Soria[142]
CXIV. La tierra de Alvargonzález[149]
CXV. A un olmo seco[182]
CXVI. Recuerdos[184]
CXVII. Al maestro «Azorín», por su libro Castilla[186]
CXVIII. Caminos[187]
CXIX. Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería[189]
CXX. Dice la esperanza: un día[189]
CXXI. Allá, en las tierras altas[189]
CXXII. Soñé que tú me llevabas[190]
CXXIII. Una noche de verano[191]
CXXIV. Al borrarse la nieve, se alejaron[191]
CXXV. En estos campos de la tierra mía[192]
CXXVI. A José María Palacio[194]
CXXVII. Otro viaje[195]
CXXVIII. Poema de un día[197]
CXXIX. Noviembre, 1914[205]
CXXX. La saeta[206]
CXXXI. Del pasado efímero[207]
CXXXII. Los olivos[209]
CXXXIII. Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don Guido[213]
CXXXIV. La mujer manchega[218]
CXXXV. El mañana efímero[219]
CXXXVI. Proverbios y cantares[221]
CXXXVII. Parábolas[239]
CXXXVIII. Mi bufón[244]
ELOGIOS
CXXXIX. A don Francisco Giner de los Ríos[245]
CXL. Al joven meditador José Ortega Gasset[247]
CXLI. A Xavier Valcarce[247]
CXLII. Mariposa de la sierra[249]
CXLIII. Desde mi rincón[251]
CXLIV. A una España joven[255]
CXLV. España, en paz[256]
CXLVI. Flor de santidad[260]
CXLVII. Al maestro Rubén Darío[261]
CXLVIII. A la muerte de Rubén Darío[262]
CXLIX. A Narciso Alonso Cortés, poeta de castilla[263]
CL. Mis poetas[265]
CLI. A don Miguel de Unamuno[266]
CLII. A Juan Ramón Jiménez[267]

POESÍAS COMPLETAS

(1899-1917)