Y aquí, Senado, se acaba

La historia del Nuevo Mando.

Si no tuviera Lope otros títulos que presentar á la admiración de las edades que el de autor de esta comedia, medrada sería la gloria del Fénix de los Ingenios. Bien es verdad que no han sido mucho más afortunados los demás dramaturgos españoles y extranjeros. Si en alguna de las obras de éstos podemos hallar más poesía, en cambio la verdad histórica suele salir peor librada que en las escenas que acabamos de examinar. De todos modos, fuerza es decirlo, la gigantesca figura de Colón y su asombrosa empresa no han tenido hasta el día intérpretes de primer orden en el teatro. Dudamos que los tenga en lo futuro, y no tanto por carencia de facultades en los poetas, cuanto por la índole y grandeza del asunto. Lo mismo sucede con la epopeya y por iguales causas.

LA PATRIA DE COLÓN

La debatida cuestión del pueblo en que vino al mundo Cristóbal Colón está juzgada en España desde su principio por fe cumplida en la declaración de quien mejor podía resolver las dudas. «Siendo yo nacido en Génova—dijo—vine á servir aquí en Castilla.... De Genova—repitió—noble ciudad y poderosa por la mar.... de ella salí y en ella nací.» Con estas palabras, americanista tan entendido como el Sr. Fernández Duro respondía cumplidamente, hace dos años, á los defensores de supuestas patrias colombinas.

¿Qué ha ocurrido de entonces acá, para que el ilustrado autor de estas palabras abandone, de pronto y en absoluto, la causa de Génova, declarándose resueltamente partidario de una de aquellas pretendidas patrias, la ciudad de Saona? ¿Acaso el hallazgo de la fe de bautismo del gran navegante, ú otro documento análogo, capaz de dar al traste con la autoridad de quien mejor podía resolver las dudas? ¿Ó es que ha resultado apócrifa y supuesta la escritura que contiene las declaraciones atribuídas á Colón? Solamente en uno ó en otro caso, esto es, demostrando que Colón no dijo que había nacido en la ciudad de Génova, ó probando que mintió al decirlo, es como cabe abandonar fundadamente la causa de Génova, para abrazar la de Saona ó de cualquier otra de las innumerables poblaciones que pretenden haber dado nacimiento al descubridor del Nuevo Mundo.

Veamos ahora si se encuentran en uno ó en otro caso las probanzas recientemente aducidas en pro de Saona. Contiénense en un elegante y erudito opúsculo de D. Francisco R. de Uhagón, intitulado La Patria de Colón según los documentos de las Órdenes militares. Bien concluyentes ha debido juzgar el Sr. Uhagón las pruebas deducidas de estos documentos, para acabar como acaba su folleto con estas palabras: «No debe discutirse más en este asunto; la materia está agotada, el problema histórico resuelto.... Digamos con la autoridad de cosa ya juzgada: Colón nació en Saona

En consonancia con tales juicios, escribía después el Sr. Fernández Duro: «Habrán, pues, de estimarse el hallazgo del Sr. Uhagón y su obra divulgadora entre los más felices resultados de investigación del Centenario, por darlo definitivo, resolviendo documentalmente uno de los problemas históricos más enredados.»