Con justa y gran razón le fué otorgada,
Y es bien que se celebre su memoria,
Pues pudo adelantar tanto su espada:
Éste alcanzó en Arauco aquella gloria
Que de nadie hasta allí fuera alcanzada;
La altiva gente al grave yugo trujo
Y en opresión la libertad redujo.
Así cantaba, con verdad y justicia, el insigne autor de La Araucana; pero se aparta igualmente de una y otra cuando, más adelante, nos dice que Valdivia
Con una espada y capa solamente,
Ayudado de industria que tenía,