Me daban mayores gustos
Que las músicas compuestas.
Pero mis padres, mirando
En mí condición tan fiera,
En un convento, que es freno
De semejantes soberbias,
Me metieron. ¡Ay, Don Diego!
¡Quién explicarte pudiera
La rabia, el furor, la ira,
Que en mi corazón se engendra