Y animosa, á Madrid trueco

Por Pamplona, ciudad bella.

Á Don Carlos de Arellano

Serví en ella; mas la ofensa

De un caballero atrevido,

A quien dí muerte sangrienta,

Me ausento de allá, y partí

A la ciudad á quien besa

El Betis los altos muros,

Sevilla al fin, real palestra