NICIAS.
No será malo: pero antes roguémosles que con la expresión de su fisonomía muestren si les son gratos nuestros argumentos y palabras.[258]
DEMÓSTENES.
Principio ya. Tenemos un amo, selvático, voraz por las habas,[259] irascible, tardón y algo sordo; se llama Pueblo Pniciense. El mes último compró un esclavo, zurrador paflagonio, lo más intrigante y calumniador que puede imaginarse. El tal Paflagonio, conociendo el carácter del viejo, empezó, como perro zalamero, a hacerle la rosca, a adularle, a acariciarle y a sujetarle con sus correíllas,[260] diciéndole: «¡Dueño mío! vete al baño, que ya es bastante trabajo el sentenciar un pleito; toma un bocadillo, echa un trago, come, cobra los tres óbolos.[261] ¿Quieres que te sirva la comida?» Y arrebatando después lo que cada uno de nosotros había dispuesto para sí, se lo ofrecía generosamente al viejo. Últimamente le había yo preparado en Pilos[262] un pastel lacedemonio; pues bien, no sé de qué manera se las arregló ese bribón pero el caso es que me lo escamoteó y se lo ofreció al amo como cosa suya. Nos aparta cuidadosamente del anciano Pueblo y no nos permite servirle. Armado de su mosquero de correas,[263] se coloca junto a su señor cuando cena, y espanta a los oradores y pronuncia oráculos, y le ha llenado al viejo la cabeza de profecías. Cuando le ve ya chocho, pone manos a la obra. Acusa y calumnia a todos los de la casa y nos muelen a golpes. El mismo Paflagonio corre alrededor de los criados, les pide, les acosa, les arranca regalos, diciéndoles: «¿Veis cómo por mi causa le sacuden a Hilas? ¡Si no hacéis lo que quiero, moriréis hoy mismo!» Y nosotros le damos cuanto pide, pues si no, pateados por el viejo, aflojaríanos ocho veces más.[264] Tratemos, pues, cuanto antes, amigo mío, del camino que debemos seguir y a dónde debemos ir a parar.
NICIAS.
Lo mejor será lo que antes hemos dicho: huir.
DEMÓSTENES.
Pero si nada puede hacerse sin que lo vea ese maldito Paflagonio: él mismo lo inspecciona todo. Tiene un pie en Pilos y el otro en la asamblea. Esta inmensa separación de sus piernas hace que sus nalgas caigan sobre Caonia, mientras sus dos manos están pidiendo en Etolia y su imaginación robando en Clopidia.[265]
NICIAS.
Lo mejor será morir. Mas procura que muramos como valientes.