De modo que hoy no podré lavarme, puesto que nos roba todas las pilas.

EL CHORICERO.

Este oráculo mío dice de la escuadra una cosa en la que te conviene fijar mucho la atención.

PUEBLO.

Ya atiendo; lee, pero antes dime cómo me he de arreglar para pagar el sueldo a los marineros.

EL CHORICERO.

«Hijo de Egeo, cuidado no te engañe el perro-zorro[396]; mira que muerde a traición, y es falaz, astuto y malicioso.»

¿Sabes quién es este?

PUEBLO.

Filóstrato es el perro-zorro[397].