ESTREPSIADES.
Ante todo, te ruego que me digas qué es lo que haces ahí.
SÓCRATES.
Camino por los aires y contemplo el Sol.
ESTREPSIADES.
Por tanto, ¿miras[484] a los dioses desde tu cesto y no desde la tierra? Si no es que...
SÓCRATES.
Nunca podría investigar con acierto las cosas celestes si no suspendiese mi alma y mezclase mis pensamientos con el aire que se les parece[485]. Si permaneciera en el suelo, para contemplar las regiones superiores, no podría descubrir nada porque la tierra atrae a sí los jugos del pensamiento: lo mismo exactamente que sucede con los berros.
ESTREPSIADES.
¿Qué hablas? ¿El pensamiento atrae la humedad de los berros? Pero, querido Sócrates, baja, para que me enseñes las cosas que he venido a aprender.