[75] La palabra ψεῦδος, mentira, entra en la composición de este nombre. Recibían el título de Ojo del Rey ciertos ministros de la confianza particular del monarca persa. Eran, como si dijéramos, su brazo derecho.

[76] Este agujero se llamaba ὀφθαλμὸς, ojo. El actor que desempeñaba el papel de Pseudartabas tenía una máscara con un solo ojo enormemente grande, de donde la comparación de Diceópolis.

[77] Jerga incomprensible que probablemente no tiene significado en lengua alguna. Algunos sabios orientalistas han creído encontrar en ella ciertos vestigios de la lengua persa, pero sumamente alterados e ininteligibles (Anquetil-Duperron y Sacy). Hotibius supone que es una frase griega, ligeramente alterada y que pudiera reconstruirse así:

ἐγὼ ἄρτι μὴν ἔξηρξ’ ἀναπιττοῦν αὖ σαθρά

y traducirse: «Yo hace poco he comenzado a calafatear de nuevo mis estropeadas naves.» — Tal vez haya en todas estas ingeniosas explicaciones mucho de los sueños de los sabios de Campoamor, al interpretar el Tururú y Tarará.

[78] Hianti podice.

[79] Es decir, «que te apalee hasta dejarte bañado en sangre.»

[80] Hombre de relajadas costumbres citado muchas veces en las comedias de Aristófanes (V. Las Aves, 831; Los Caballeros, 1374; Las Nubes, 355; Las Ranas, 48; Lisístrata, 1092, etc.) Cratino también se ocupó de él en la Botella de Mimbres.

[81] Los embajadores se alojaban en el Pritaneo, donde eran mantenidos por cuenta del Estado.

[82] Embajador, que es preciso no confundir con otro Teoro, poeta de mala reputación, que vivía en Corinto para satisfacer sus crapulosas aficiones. Aristófanes le acusa de adulador, impío, adúltero y ladrón (Las Avisp. 42, 43; Las Nubes, 309).