[322] Músico que tenía el vicio de embriagarse; su pobreza era extremada, pues las coronas de olivo con que le premiaron en los juegos olímpicos eran toda su hacienda. Solía decir: «que estaba bien coronado, pero mal bebido.»

[323] Cratino era extremadamente aficionado a la bebida. Horacio hace mérito de este vicio (Epist., I, 19):

Prisco, si credis, Mæcenas docte, Cratino

Nulla placere diu, nec vivere carmina possunt,

Quæ scribuntur aquæ potoribus...

Dícese que, sin duda mortificado por la alusión de Aristófanes, Cratino compuso a los noventa y siete años de edad, y al siguiente de la representación de Los Caballeros, una comedia titulada La botella de mimbres, que ganó el primer premio: alarde de vigor intelectual que no es único en el teatro ateniense, pues también Sófocles compuso su Edipo en Colona a los ochenta y tantos años.

[324] Había asientos de honor en el teatro.

[325] Poeta cómico. Principió por ser actor y representar las obras de Cratino. El Escoliasta asegura que compraba los votos de los espectadores.

[326] Véanse Los Acarnienses.

[327] Aristófanes parece aludir a su espaciosa calva.