LAS MUCHACHAS.

¡Coi! ¡Coi!

DICEÓPOLIS.

¡Con qué furia han pedido los higos! Traedles algunos a estas puerquecillas. ¿Los comerán? ¡Sopla! ¡Con qué afán los devoran, Hércules venerando! Parece que son de Tragacia[187]. Pero es imposible que se hayan comido todos los higos.

EL MEGARENSE.

Todos, menos uno que he cogido yo.

DICEÓPOLIS.

Son hermosos animales, a fe mía. ¿Por cuánto me los vendes?

EL MEGARENSE.

Este, por una ristra de ajos, y el otro, si te gusta, por un quénice[188] de sal.