¡Padre, padre! ¿Será verdad, como acaban de decirnos, que nos abandonas para ir a perderte con las aves en la región de los cuervos? Di, padre mío, ¿es verdad? Respóndeme, si me amas.
TRIGEO.
Sí, me marcho. Cuando me pedís pan, hijas mías, llamándome papá, se me parte el corazón al no hallar en toda la casa ni la sombra de un óbolo. Si salgo bien de la empresa, tendréis siempre que queráis una gran torta, sazonada con un buen bofetón.[242]
LA MUCHACHA.
Mas ¿cómo vas a hacer ese viaje? No hay navío que pueda conducirte.
TRIGEO.
Iré sobre este corcel alado; no necesito embarcarme.
LA MUCHACHA.
Pero, padre, ¿cómo se te ha ocurrido subir al cielo montado en un escarabajo?
TRIGEO.