La Guerra la hundió en una profunda caverna.

TRIGEO.

¿En cuál?

MERCURIO.

Ahí, en ese abismo; ¿no ves cuántos peñascos ha amontonado encima para que nunca podáis recobrarla?

TRIGEO.

Y dime, ¿qué calamidad nos prepara?

MERCURIO.

Lo ignoro; solo sé que ayer a la tarde trajo un mortero de prodigioso tamaño.

TRIGEO.