¿Qué? Se desfalleció, no pudiendo resistir a la pena que le produjo el ver romperse una tinaja llena de vino. ¿Cuántas desgracias como esta crees que han afligido a esta ciudad? Así es que en adelante, señora, nada podrá apartarnos de ti.

MERCURIO.

En ese supuesto, te entrego a Opora por mujer; vete a vivir con ella en el campo, y producid ricas uvas.[314]

TRIGEO.

Acércate, amada mía, y dame un dulce beso. Dime, poderoso Mercurio: ¿me vendrá algún daño de holgarme con Opora después de tan larga abstinencia?

MERCURIO.

No, como en seguida tomes una infusión de poleo.[315] Pero ante todo acompaña a Teoría al Senado, su antigua morada.

TRIGEO.

¡Oh Senado, qué dichoso vas a ser albergando bajo tu techo a tan amable huésped! ¡Cuánta salsa sorberás en estos tres días![316] ¡Qué de carnes y entrañas cocidas no comerás! Adiós, pues, mi querido Mercurio.

MERCURIO.