Son estrellas de los ricos que vuelven de cenar llevando una linterna y en ella una luz. Pero concluyamos: llévate cuanto antes a casa a esta joven;[332] limpia la bañera; calienta el agua, y prepara para ella y para mí el lecho nupcial. En cuanto concluyas, vuelve aquí. Mientras tanto, devolveré esta otra[333] al Senado.

EL ESCLAVO.

¿De dónde traes estas mujeres?

TRIGEO.

¿De dónde? Del cielo.

EL ESCLAVO.

Pues no doy un óbolo por los dioses, si se dedican a rufianes como los hombres.

TRIGEO.

No lo son todos; pero hay algunos que viven de ese oficio.

EL ESCLAVO.