LA ABUBILLA.

Comemos en los jardines sésamo blanco, mirto, amapolas y menta.

EVÉLPIDES.

¿De modo que vivís como recién casados?[413]

PISTETERO.

¡Oh, oh! ¡Qué magnífica idea se me ha ocurrido para la gente alada! ¡Seréis omnipotentes si me obedecéis!

LA ABUBILLA.

¡Obedecerte! ¿En qué?

PISTETERO.

¿En qué? Primero en no andar revoloteando por todas partes con el pico abierto: eso es indecoroso. Entre nosotros, cuando vemos a uno de esos botarates que no paran un instante, acostumbramos a preguntar: «¿Quién es ese chorlito?» Y Téleas[414] responde: «Es un inconstante; tiene siempre la cabeza a pájaros; no está un momento en un sitio.»