Esopo, popo, popo, popo, popoí ¡io! ¡io! venid, venid, venid, venid, alados compañeros. Todos cuantos taláis las fértiles campiñas, tribus innumerables que recogéis y devoráis los granos de cebada, catervas infinitas de rápido vuelo y melodioso canto, acudid, acudid; vosotros, los que posados en un terrón os complacéis en gorjear débilmente entre los surcos: tio, tio, tio, tio, tio, tio, tio tio; los que en los jardines saltáis sobre las yedras, o en las montañas picoteáis el madroño y la silvestre aceituna, acudid a mi voz: trioto, trioto, toto, brix. Vosotros también, los que devoráis punzadores mosquitos en los valles pantanosos; los que pobláis los prados húmedos de rocío y el campo ameno de Maratón; francolines de matizadas alas; aves que revoloteáis con los alciones sobre las alborotadas olas del mar, venid a escuchar la grata nueva: congréguense aquí las aves de largo cuello. Sabed que ha venido un anciano ingenioso, autor de una nueva idea; que pretende realizar nuevos proyectos. Venid todos a deliberar aquí. Torotorotorotorotix. Kiccabau, kiccabau. Torotorotorotorolililix.


PISTETERO.

¿Ves algún pájaro?

EVÉLPIDES.

Ninguno, por Apolo, aunque estoy mirando al cielo con la boca abierta.

PISTETERO.

Me parece que ha sido inútil que la Abubilla, imitando al pardal,[421] se haya metido en el bosque como a empollar huevos.

UN FENICÓPTERO.[422]

Torotix, torotix.