PISTETERO.
¡Pueblos, escuchad! Recojan los soldados sus armas y vuelvan a sus hogares, e infórmense de las órdenes que se fijen en los tablones.[448]
CORO.
El hombre es un ser siempre y en todo falso; habla tú, sin embargo. Quizá me reveles algún proyecto que te parezca útil, o un medio de aumentar mi poder que a mí se me haya pasado por alto y que tú hayas visto. Habla; en inteligencia de que lo haces para el bien general, porque los bienes que me procures los dividiré contigo. Manifiesta confiadamente los proyectos que te han traído aquí, pues por ningún pretexto romperé la tregua que contigo he pactado.
PISTETERO.
No deseo otra cosa: la masa de mi discurso está ya dispuesta y solo me falta sobarla. Esclavo, tráeme una corona y agua para las manos; pero pronto.
EVÉLPIDES.
¿Vamos a cenar o qué?[449]
PISTETERO.
No, por Júpiter; estoy buscando algunas palabras magníficas y sustanciosas para ablandar sus ánimos. (Dirigiéndose al Coro.) Sufro tanto por vosotros que en otro tiempo fuisteis reyes...