PISTETERO.
Ni una palabra.
METÓN.
Con esta otra regla trazo una línea recta, inscribo un cuadrado en el círculo, y coloco en su centro la plaza; a ella afluyen de todas partes calles derechas, del mismo modo que del sol, aunque es circular, parten rayos rectos en todas direcciones.
PISTETERO.
¡Este hombre es un Tales... Metón!
METÓN.
¿Qué?
PISTETERO.
Ya sabes que te quiero; pues bien, voy a darte un buen consejo: márchate cuanto antes.