Es la asamblea en que has de defender a Farnaces.

EL INSPECTOR.

¡Sed testigos de que me pega! ¡A mí! ¡A un inspector!

PISTETERO.

¿No te irás con tus malditas urnas judiciales? Esto es insoportable; ¡enviar inspectores a una ciudad antes de haberse ofrecido el sacrificio de consagración!


UN VENDEDOR DE DECRETOS.

«El nefelococigio que faltase a un ateniense...»

PISTETERO.

¿Qué nueva calamidad es esta, cargada de pergaminos?