EL DELATOR.

¡Pobre de mi! ¡Es un azote!

PISTETERO.

¡Fuera de aquí volando! ¡Lárgate pronto, canalla insoportable! Ya te haré yo sentir lo que se gana corrompiendo la justicia. (Al esclavo.) Recojamos las alas y partamos.


CORO.

En nuestro vuelo hemos visto mil maravillas, mil increíbles prodigios. Hay lejos de Cardias[563] un árbol muy extraño llamado Cleónimo, completamente inútil, aunque grande y tembloroso. En primavera produce siempre, en vez de yemas, delaciones; y en invierno, en vez de hojas, deja caer escudos. Hay también un país, junto a la región de las sombras en los desiertos oscuros, donde los hombres comen y hablan con los héroes, excepto a la noche; cuando esta llega su encuentro es peligroso. Pues si algún mortal tropezare entonces con Orestes,[564] sería despojado de sus vestidos, y molido a palos de pies a cabeza.


PROMETEO.

¡Qué desgraciado soy! Procuremos que no me vea Júpiter. ¿Dónde está Pistetero?