¿No está claro como la luz que la tiranía se ha introducido para los pobres, aprovechándose de nuestro descuido? Y tú, perverso y arrogante secuaz de Aminias, nos arrebatas las leyes que rigen la república, y, como dueño absoluto, ni siquiera disculpas tu usurpación con un pretexto o con una elegante arenga.

BDELICLEÓN.

¿No podríamos sin golpes ni alharacas conferenciar como buenos amigos, y hacer las paces?

CORO.

¿Conferenciar contigo, enemigo del pueblo, partidario de la monarquía, amigo de Brásidas,[83] que llevas franjas de lana y no te cortas la barba?[84]

BDELICLEÓN.

Ciertamente me valdría más abandonar a mi padre, que sufrir todos los días semejantes borrascas.

CORO.

Pues esto son todavía tortas y pan pintado,[85] como dice el proverbio vulgar. Hasta ahora no tienes por qué quejarte; pero ya verás, ya verás, cuando el acusador público te eche en cara todos esos crímenes y cite y emplace a tus conjurados.[86]

BDELICLEÓN.