CALÓNICE.
Que no quede ni uno para muestra; me parece muy bien.
LISÍSTRATA.
Y aniquilar a todos los beocios.
CALÓNICE.
A todos no; perdona siquiera a las anguilas.[595]
LISÍSTRATA.
A Atenas no la desearé semejante cosa; pero se me ocurre otra idea. Si se nos agregasen todas las mujeres del Peloponeso y la Beocia, quizá, aunando nuestros esfuerzos, pudiéramos salvar a Grecia.
CALÓNICE.
¿Pero acaso las mujeres pueden llevar a cabo empresa alguna ilustre y sensata? Nosotras, que nos pasamos la vida encerradas en casa, muy pintadas y adornadas, vestidas de túnicas amarillas y flotantes cimbéricas,[596] y calzadas con elegantes peribárides.[597]