CINESIAS.

Anda lista. La vida no tiene encanto para mí desde que abandonó el hogar; entro en él con hastío; la casa me parece un desierto; todos los manjares insípidos: ¡tal es mi pena!

MIRRINA.

¡Le amo, sí, le amo! Pero él no quiere corresponderme. No me obligues a ir a verle.

CINESIAS.

¡Oh dulcísima Mirrinita! ¿Por qué haces eso? Baja, baja.

MIRRINA.

No lo creas.

CINESIAS.