[343] Hay en toda esta descripción de las fiestas una porción de equívocos obscenos, que nos creemos dispensados de señalar.
[344] Los pritáneos debían de presentar al Senado a los que lo necesitaban, pero parece que no lo hacían de balde.
[345] Sacrificio que se ofrecía a las divinidades de segundo orden. Se ofrecían a Mercurio ollas de legumbres en recuerdo de una oblación igual, hecha después del diluvio por los hombres que de él se salvaron, para aplacar a Mercurio sobre la suerte de los fallecidos.
[346] Βοΐ, buey, es la primera parte de βοηθεῖν, socorrer. El coro no quiere oír hablar de bueyes, porque esta palabra le recuerda los socorros militares de que está tan harto. Como se ve, el juego de palabras que resulta es intraducible.
[347] Para comprender este pasaje, es preciso tener presente que la palabra οἶ, oveja, la pronunciaban las jonios οΐ, deshaciendo el diptongo y resultando la exclamación de desaprobación y disgusto de que habla después el coro.
[348] Harina tostada, espolvoreada de sal, que se empleaba en los sacrificios, bien sola, bien para esparcirla sobre las víctimas.
[349] Sobre Queris véase la nota al principio de Los Acarnienses.
[350] Vox græca «hordeum» notat etiam virile membrum. Lo cual explica la contestación siguiente.
[351] Nombre que significa: poner fin a los combates.
[352] Lago de Beocia.